¿Nueva ruta a Farellones? Reflexiones tras 11 horas de taco.

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Texto po Matias Orellana
Fotos por Natalia Contreras

Antillanca en un bonito centro de esquí de nuestro sur: preciosas vistas, nieve de calidad y relativamente accesible desde centros urbanos. Sin embargo, estos atractivos no son suficientes para ir por el día para los que vivimos en Santiago. La vuelta desde Antillanca a Santiago demoraría, según un par de aplicaciones, 11 horas y media manejando en auto. Este domingo me demoré 11 horas y media bajando a Santiago…..desde Valle Nevado. 11 horas y media!!!!!!

¿Cómo se sembró la tormenta perfecta?

Varias cosas se sumaron, las que se potenciaron para un generar un problema grande, nivel reportaje de fin de semana largo en los noticieros. Fin de semana de vacaciones escolares de invierno, pronóstico de nevadas, mucho entusiasmo por acercarse a la nieve (a esquiar, a mirar, etc), promociones comerciales varias. Factores que de manera aisladas no generan un problema mayor, al juntarse crearon un taco de proporciones bíblicas y seguro malos recuerdos en un día que no lo merecía.

Bajando desde Valle Nevado, el camino más largo, me tocó ver la mayor cantidad de problemas y es muy lamentable darse cuenta que la mayoría eran MUY evitables: gente subiendo y bajando sin cadenas, detenciones de motor y problemas mecánicos, deslizamientos por maniobras bruscas, camino cortado al ponerse dos vehículos lado a lado “arreglando la pana mecánica”, impacientes que abrían camino por las bermas y terminaban deteniendo al grupo, Carabineros y Apoyo de Ruta completamente sobrepasados (nadie puede gestionar 20 km de taco). Cosas que una vez pasado
el tiempo podrían parecer absurdas, sí se dieron. Y ojo: estos problemas no son exclusivos de Santiago: pasa también en otras ciudades y otros continentes, pues la falta de previsión y educación es un problema global.

Foto de Natalia Contreras

El porte de cadenas es obligatorio en caminos de montaña, nos guste o no, estemos de acuerdo o no. Si se pone a nevar y los termómetros marcan 0°C ,o menos, (presencia de hielo), ¿qué cuesta poner cadenas?. Pero no, gente “normal”, que tiene una profesión o que por lo menos sabe leer, se esforzaban por subir o bajar sin cadenas, con la consiguiente detención en curva o, en el peor de los casos, deslizamiento y más tiempo todos parados. Buses y minibuses que quedaban varados por problemas mecánicos: frenos y mangueras congelados, motores que no partían después de cortarlo en una detención. Cosas todas previsibles. Nada que hacer con los rápidos y furiosos.

Foto de Natalia Contreras

Al final, las 11 horas y media (o más, o menos) que varios demoramos en llegar a Santiago son solo un número que no refleja lo que se vivió en el camino. Si uno sube habitualmente, puede estar más o menos acostumbrado a que hay días lentos: esperar con buena música, agarrar algo en la radio para variar, subir a alguien para conversar y tomarlo con calma. Pero mucha gente que vivió problemas no estaban acostumbrados al frío y la nieve: familias enteras haciendo dedo de noche y -7° en la calle, mojados y con frío; micreros que esperaban pasar la noche a la intemperie. Afortunadamente, no nevó mucho (Valle Nevado reposta 25 cm). Además, entre Santa Tere y la curva 40 hay, con suerte, 2 o 3 puntos de conexión a red celular, por lo que no se sabía si era aconsejable prepararse a pasar la noche en el lugar o mantenerse andando en el camino (cosa que uno duda cuando la detención dura más de 45 minutos).

Al final, yo no me quejo, pero sí queda como recuerdo hubo gente que la pasó muy, pero muy mal por una serie de factores evitables y solucionables. A propósito, se anuncia un cambio que interviene en este tema.

Foto de Natalia Contreras

Hay un nuevo camino propuesto.

Entre fines de 2018 e inicio de 2019, se asignó la empresa que va a construir un nuevo camino a los centros de esquí santiaguinos. Tanto en el diseño como la designación hubo polémica. Es un proyecto que por décadas quedó desierto. Finalmente, se aprobó el proyecto que esencialmente, pretende cambiar el camino entre Corral Quemado y la  curva 40, a un camino pavimentado de 3 pistas y 14 curvas.

Cuando se presentó la asignación del proyecto (U$97 millones) por las autoridades, se recalcó que se ganaba en seguridad y tiempo de acceso. Se iniciaría el 2021 y cuando esté terminado habría un peaje de $6000 (valor actual) por subir y $6000 por bajar. Esos son los datos concretos. Independiente de las opiniones personales, a favor o en contra, para tener elementos objetivos con los que ponderar la propuesta, es muy importante analizar cada aspecto. Sin duda que, a primera vista, 3 pistas es más seguro que 2. Creo que efectivamente es más cómodo, me la imagino parecida a la cuesta Caracoles que lleva a Portillo. Pero también, me parece que existiendo “rápidos y furiosos”, con más espacio para sobrepasar se van a dar más maniobras de riesgo.

En una rápida revisión de las noticias de accidentes en esta ruta (G-21), vemos que los vehículos no se caen porque sí, como fruta madura de un árbol. Todos los accidentes ocurrieron por imprudencia de conductores. Con ese precepto, en las autopistas urbanas no debería pasar ni un choque, cosa que sabemos no es así.

Sobre el tiempo de acceso, efectivamente un camino con menos curvas, va a ser más rápido. Las autoridades calculaban entre 30 y 45 minutos menos en llegar a los centros de esquí…..siempre que no se junten los factores como los del fin de semana pasado. Porque ni una carretera absorbe todos los problemas cuando ocurren juntos. Y no hay personal ni capacitación para gestionar un taco de esa magnitud. Es decir, por seguridad y rapidez, los argumentos, son, al menos relativos. Sí creo que sería más cómodo….lo que obliga a pensar en cuánto estamos dispuestos a pagar por esa comodidad. Y si todos tienen las mismas condiciones para elegir pagar. La Municipalidad de Lo Barnechea señala, como mitigación al usuario, que pondrá buses entre Santiago y Farellones (no hay anuncio si tendrá costo o no).

Finalmente lo más importante: la comunidad de Farellones se opone al proyecto. La razón formal es que el proyecto no considera un “bypass”, que una al camino directamente con los centros de esquí, sin pasar por el pueblo, como se consideraba en algunos proyectos anteriores. Razones para exigir el bypass hay muchas. Razones para no proponerlo, hay.

Si se facilita el acceso masivo de personas a un pueblo, es esperable que algunos días colapse. Vemos cómo quedan las playas después de cada día de verano, cómo quedan los parques después de recitales masivos. Una gran masa humana genera basura, necesita baños (hay 1 baño público en el pueblo), necesita espacio para moverse, necesita un lugar donde dejar los vehículos, pueden tener accidentes o enfermedades (hay una posta). Es decir, un pueblo de reconocida importancia cultural y social se vuelve, repentinamente, vulnerable.

De manera previsible. Dentro de las personas que usan este camino, hay un grupo muy especial: los ciclistas. Un grupo quizás no tan numeroso (aunque he contado más de 100 personas subiendo por el día en verano), pero muy fiel a usar el camino. Y este grupo no ha sido considerado ni en el diseño ni en las conversaciones sobre implementación. Las razones para no tener el bypass son bastante concretas: el costo de hacerlo es tan elevado que ninguna empresa se interesó en el proyecto hasta que ese requerimiento fue borrado. Y nuevamente, como todo lo relativo a costos, los argumentos se diluyen en puntos de vista. Sí, hacerlo es elevado. Pero el proyecto también considera mejorar el camino a la mina, que tiene beneficios sociales marginales. Ojalá que finalmente no se sacrifique la calidad de vida de la comunidad de Farellones, de los turistas y de quienes nos gusta la nieve y todos sus deportes por favorecer un proyecto imperfecto. Porque con o sin bypass, las 11 horas de taco se volverán a repetir si no se educa a quienes van ocasionalmente y se capacita para la gestión de estos problemas. Yo en las 11 no me quejo. Estaba calentito, con buena música y subí a personas con las que nos reímos todo el viaje. Pero hubo familias que no la pasaron tan bien. Y todos somos, en mayor o menos medida, responsables por ellos.