California en un par de pies: Relato ascención al Half Dome

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Por: Romina Mena Aballay

 

Luego de ascender una de las emblemáticas montañas de Yosemite, comprendí la verdad que existe detrás del viejo refrán: “No hay mal que por bien no venga” y sin dudas, comprender aquella sencilla pero sabia frase, me ayudó a percibir las circunstancias “negativas” desde una perspectiva muy especial…

Indocumentada

Me encontraba en California disfrutando de un road trip por los parques nacionales y luego de conocer las virtudes de Mammoth Lakes, decidí continuar subiendo hasta Nevada, específicamente Reno en donde me reuní junto a Annika, una adorable y gran escaladora que conocí meses antes en San Diego.

Junto a Annika escalamos en River Rocks y al día siguiente disfrutamos de un día en Lover´s Leap, un histórico spot de escalada en donde muchos aventureros se enfrentan a una de las rutas donde Dan Osman y Alex Honnold son los autores de records en modalidad free solo.

Mi siguiente spot era Yosemite, sin embargo durante la travesía rumbo sur, perdí mis documentos en una estación de servicio al sur de Lake Tahoe y tuve que aplazar mi arribo a Yosemite por un día.

Posterior al imprevisto y permanecer una noche a la deriva sin documentos y sin dinero, logré continuar hacia mi objetivo pero con la preocupación de viajar sin ningún documento que me identificara, por lo que estaba entregada a las buenas energías y confiada de que por alguna razón debía pasar…

En la cuna de los avezados

¡Y llegué! A pesar de que no eran buenos augurios, decidí continuar y completar el road trip que tenía planificado. En Agosto, pleno verano y con un superávit de turistas me dirigí al Camp 4, en el corazón del valle de Yosemite.

Para obtener el permiso de ingreso al campground, se debe realizar una fila por orden de llegada en la cabina del guarda parques y a las ocho de la mañana recibir el ticket de atención, pero mi estadía iba a ser lo suficientemente corta como para perder tres o cuatro horas de la mañana y luego recién lograr obtener un ticket para pernoctar legalmente… Así que preferí seguir jugando a la suerte y pasar las noches durmiendo en mi auto en ciertos lugares donde habitualmente los Rangers no acostumbraban a inspeccionar.

Claramente el mundo no quería que mi sueño quedara pendiente

A la madrugada siguiente, desarmé mi pequeño campamento en mi hogar rodante, y en vez de pararme en una fila fui a caminar a la base del Capitán, pues deseaba observar su magnificencia y empaparme del legado de energías que históricamente nos han dejado aquellos grandes deportistas que cumplieron sus sueños.

Permanecía sentada en la base, casi hipnotizada cuando escuché que se aproximaba un grupo de personas… ¡Y obviamente eran escaladores! Los seguí en su camino y mientras entrenaban inicié una agradable conversación con ellos.

Les comenté que uno de mis sueños que deseaba cumplir antes de irme de Estados Unidos, era escalar el Half Dome vía Snake Dike y aquel comentario bastó para hacerlo realidad…

Pasaron breves minutos y Brent Kelly, uno de los chicos del equipo me ofreció realizar la ruta durante mi estadía en Yosemite. Por consiguiente, así sin más y de un modo completamente natural me vi frente a la posibilidad de escalar una de las paredes emblemáticas de la historia de la escalada, prescindiendo de grandes conocimientos y experiencia en el área… ¡Un regalo!

Acepté la propuesta un poco incrédula, pero con la completa esperanza de que su intención fuese llevarlo a cabo e inmediatamente comencé a hacer un análisis de los hitos que me condujeron a estar en aquel lugar, en el preciso segundo para conectar el tiempo de Brent junto al mío. Sinceramente, agradecí haber perdido mis documentos y atrasar mi llegada al valle para poder recibir dicha propuesta.

Posterior a un par de entrenamientos en conjunto, ¡llegó la anhelada aventura!

A las 10:00 de la mañana comenzamos a ascender por ruta Mist Trail que se dirige hacia la cumbre del Half Dome, íbamos ansiosos y a muy buen ritmo ya que sabíamos que la jornada sería bastante extensa, y posterior a dos horas de Trail running, llegamos a la base de la ruta Snake Dike.

Snake Dike es una vía de 243 metros de ascenso ubicada en la cara sur del legendario Half Dome, la cual se compone de 8 pitchs y cuyo grado de dificultad fluctúa entre 5,7 y 5,4.

 

Plenitud

La plenitud es un estado y vivenciarlo definitivamente es un obsequio. Cada instante que recuerdo del ascenso, viene hacia a mí una sensación de gratitud por el presente y la oportunidad me que brindó la vida.

El ascenso fue tal como lo habíamos programado, contábamos con buenas condiciones meteorológicas y la sencillez de la ruta nos permitió disfrutar del proceso sin mayor obstáculo. Enfrenté mi primera experiencia realizando multi pitch en un contexto inigualable fundado en grandes historias.

Demoramos alrededor de siete horas en completar la ruta y para el momento del atardecer estábamos en su cumbre, el viento se mantenía cálido y quedaban los últimos vestigios de luz, por lo que permanecimos por un momento observando la vida nocturna del valle de Yosemite. Tenía sensaciones cruzadas, disfrutaba del presente pero inevitablemente sentía una pincelada de melancolía por haber finalizado parte de la aventura, deseaba estar por mas tiempo en la cumbre a pesar de ya había estado en dos ocasiones anteriores, pero ya era hora de descender…

 Pide y se te concederá

Estábamos agotados y aún debíamos descender alrededor de 16K hasta el trailhead de la ruta, bajamos cautelosamente por los cables del Half Dome en completa oscuridad y ya estábamos en zona segura cuando Brent me mencionó que había olvidado su casco en la cumbre… En las condiciones físicas que nos encontrábamos a las diez de la noche parecía ser una pesadilla tener que ascender nuevamente para recuperar el equipo, sin embargo, tener la posibilidad de disfrutar unos minutos más de su cumbre fue el único motor que me incentivó en decir… ¡Vamos! Y bueno eso quería, estar por un momento más en lo alto del Half Dome y la vida nuevamente me lo brindó. Por cuarta vez me senté a observar el mundo y en especial las estrellas, ¡hasta lucían más atractivas!

A las once de la noche estábamos nuevamente descendiendo por los cables para emprender definitivamente la ruta hacia el valle.

Finalmente, y luego de cuatro horas de trekking celebramos la hazaña a los pies de la montaña, agotados, pero junto una satisfacción indescriptible y a la vez agradecidos por haber logrado nuestro objetivo en óptimas condiciones.

Al día siguiente inicié mi trayecto hacia San Diego, internalizando la experiencia y a la vez, interpretando los eventos que me llevaron a comprender las herramientas que utiliza el universo para lograr coordinar sus objetivos.

Aquello me ayudó a discernir que cada contratiempo de acuerdo al criterio personal puede ser tanto positivo como negativo, debe ser simplemente aceptado sin mayor resistencia ni recelo, pues el universo se coordina en base al tiempo para conectar y brindar las oportunidades que profundamente le estamos solicitando.

 

 

 

 

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