‘Push’, de Tommy Caldwell, la vida de un escalador más allá de los límites

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Portada del libro: Push, por Tommy Caldwell. La aventura de un escalador más allá de los límites

Fuente: Desnivel

Forcejeos, zarpazos, percances y logros. La autobiografía de Tommy Caldwell se pasea por los episodios singulares de la vida de este escalador de talento inusual. Ediciones Desnivel acaba de publicarla en castellano bajo el título Push. La aventura de un escalador más allá de los límites.

“Nací vivo por muy poco. Terry, mi madre, estuvo a punto de morir cuando dio a luz. Si es verdad, como dicen algunos, que uno termina como empieza, entonces mi salida del mundo estará llena de forcejeos, zarpazos y percances. No importa. Todo en la vida es una historia de riesgos y recompensas. Mejor haber luchado, haberlo intentado, que no haber aprovechado jamás una oportunidad. Comencé peleando, y así es como probablemente acabaré”.

Así arranca la vida de Tommy Caldwell, el mejor y más completo escalador en roca del mundo. Su autobiografía, que Ediciones Desnivel acaba de editar en castellano bajo el título Push. La aventura de un escalador más allá de los límites, es un recuento de sus forcejeos, zarpazos, percances y logros, muchos logros.

Alex Honnold y Tommy Caldwell escalan la Nose al Capitan en 1 hora y 58 minutos

“Es extraño. En muchos aspectos soy un tipo bastante normal: cohibido, a veces tímido, torpe. Pero en la pared es como si cobrara vida. Es un lugar que me vuelve diferente”, escribe. En enero de 2015, él y su compañero Kevin Jorgeson consiguieron un sueño loco, escalar en libre la Dawn Wall, 900 metros de pared que tuvieron en vilo no solo a la comunidad escaladora, también a ciudadanos que se engancharon al reto porque comprendieron su magnitud.

Personajes legendarios del mundo de la escalada, a algunos de los cuales recuerdo de los tiempos de mi infancia, pasando el rato en nuestra casa con mi padre, se preguntaron durante mucho tiempo si era posible siquiera escalar El Capitán, por cualquier medio existente”.

Tommy Caldwell ganando (junto con su compañero Alex Honnold) uno de los tres Piolets d´Or 2015 por su travesía completa de la cadena del Fitz Roy

Para ser el mejor uno debe trabajar más que los demás

“Por culpa de mi padre me enamoré de la escalada mucho antes de enamorarme de ninguna otra cosa o persona. Para mí, escalar en libre la Dawn Wall constituía un acto de pureza. Llegar a la cumbre por mis propios medios, sin ayuda alguna, suponía un modo de expresarme a mí mismo, y de expresar mi amor por la escalada y por la vida en su forma más grandiosa y a la mayor escala posible. Si lo conseguía, y tal vez incluso aunque no lo consiguiera, validaría no solo mis años de preparación, sino la totalidad de mi existencia”.

Su padre es un puntal en su biografía. Culturista, guía de montaña y apasionado hasta el extremo, metió al pequeño Caldwell en decenas de retos exigentes convencido de que, para ser el mejor, uno debe trabajar más que los demás. Con catorce años le acompañó a Bolivia para guiar a un grupo y allí se clavó otro puntal:

“Lo que más vivamente recuerdo es la profunda impresión que me causaron, con catorce años, aquellos porteadores. Parecían contentos, a pesar de su falta de riquezas materiales. Yo venía de un mundo diferente, ni siquiera sabía hablar su idioma, y a pesar de ello sentí hacia ellos un vínculo que no había experimentado nunca entre los chicos de mi edad donde yo vivía”.

Las montañas, al final, se convirtieron en su objetivo

“Había experimentado ya las primeras presiones de nuestra sociedad, que me instaba a ir a la universidad, encontrar un buen trabajo y ganar mucho dinero. En el fondo de mi ser sabía que era un espejismo, algo que no significaba nada. La idea de acabar conformándome y contentándome con algo inferior a la vida aventurera que tanto deseaba me daba más miedo que cualquier montaña”.

Las montañas, al final, se convirtieron en su objetivo. Después de pasar la adolescencia en los circuitos de la escalada deportiva cambió al mundo vertiginoso, aunque poco comprendido, de la escalada en libre de grandes paredes, una modalidad en la que consiguió varias primeras ascensiones en montañas de todo el mundo. Por el camino, un secuestro en Kirguistán en el que tuvo que matar para salvarse, la pérdida de un dedo de la mano o un divorcio. Forcejeos, zarpazos y percances de los que habla en la biografía.

Tommy Caldwell es un personaje con un talento inusual y una vida llena de episodios singulares, material imprescindible para editar una autobiografía sólida. Solo hay un dato discordante: pese a haber vivido más aventuras que muchos escaladores veteranos, aún no ha cumplido los 40 años, por eso este libro engancha, emociona y fascina.

Abrazo entre Tommy Caldwell y Kevin Jorgeson tras lograr el último largo del Dawn Wall

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