Alta Ski Area | La transformación de un asentamiento minero en un centro de esquí pionero y líder en conservación.

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Por Inés de Ros

A medida que uno sube por Little Cottonwood Canyon desde Salt Lake City, capital del Estado de Utah, van apareciendo un centro de esquí detrás de otro. Alta llama mi atención no solo por su belleza, sino por cómo ha logrado sobreponerse a sus orígenes extractivos, para convertirse hoy en centro un líder en materia de conservación y sostenibilidad.

Fundado en 1865 como un asentamiento para los trabajadores de las minas de plata de Little Cottonwood Canyon, el ‘boom’ minero dejó cicatrices en el territorio difíciles de borrar. La tala indiscriminada dejó devastados lo que antaño fueron bosques, poniendo en peligro la rica biodiversidad de la zona y dejando el asentamiento expuesto a avalanchas de nieve que lo destruyeron en más de una ocasión.

En 1930 el destino de Alta cambió. George Watson, el único residente en Alta por aquel entonces, donó gran parte del terreno al US Forest Service, estipulando que la tierra se destinaría a construir un área de esquí. Inauguró su primer andarivel en 1938.   

Actualmente, más allá de la fama de Alta Ski Area entre los esquiadores por la calidad de su nieve y por ser uno de los pocos centros que solamente permite el esquí (prohibiendo el acceso a ‘snowboarders’ y otros medios de deslizamiento), Alta se destaca por su compromiso y labor ambiental. 

La sostenibilidad está llegando poco a poco al mundo del esquí: aumenta la preocupación por el consumo energético, se observa una transición hacia las energías renovables y se fomentan el car pooling, la electromovilidad y el transporte público. Además, las innovaciones en fabricación de nieve están permitiendo reducir considerablemente la huella hídrica. Los centros de esquí y sus negocios asociados se están haciendo cargo cada vez más de la gestión de residuos. 

Pero Alta está dando un paso más allá gracias al compromiso de Alta Environmental Center (AEC), la fundación de Alta Ski Center creada en 2008, y de sus trabajadores y de la comunidad esquiadora por proteger y regenerar su entorno.

Con un fuerte componente de acción comunitaria y educación ambiental, la AEC actúa en torno a los pilares de la conservación y de la reducción de la huella de carbono. 

Si bien las primeras acciones de reforestación en Alta datan de la década de 1930 con el Cuerpo Civil de Conservación (CCC) que creó Franklin D. Roosevelt para combatir las altas tasas de desempleo, se calcula que desde 1991 hasta la fecha se habrían reforestado 42.324 árboles y 96.689 plantas.

Actualmente, la AEC planifica campañas anuales de reforestación (el Tree Planting Day) y de recolección de semillas de especies locales, que después propaga en viveros locales para aumentar las tasas de éxito de la reforestación.  

Conscientes de que el diseño de las canchas e instalación de andariveles afecta a los humedales, la AEC está desarrollando proyectos de restauración de los humedales dañados, con resultados muy satisfactorios. Esta labor se complementa con la creación de nuevos humedales. 

Asimismo, la organización está realizando una labor de control de especies invasoras, que constituye hoy una de las mayores amenazas a la salud y balance ecológico del área. 

En lo que respecta a la huella de carbono, el 50% de las emisiones de efecto invernadero del Alta Ski Center proviene del consumo eléctrico. En 2015 se instalaron 98 paneles solares que han ayudado a reducir hasta 126 toneladas de emisiones. Sin embargo, Alta ha reforzado su compromiso compensando desde enero de 2022 el 100% de su consumo eléctrico con la compra de Créditos de Energía Renovable (REC). 

Otro programa destacado de la AEC es el de Gestión de Residuos, gracias al cual se ha evitado desde 2021 que más de 40,7 toneladas anuales de comida terminen en rellenos sanitarios. Ahora se tratan para ser transformados en fertilizantes y gas natural destinado a la calefacción de viviendas, contribuyendo así a la reducción de emisiones y a la potenciación de la economía circular. 

Alta es consciente de que para garantizar a las generaciones futuras el disfrute del esquí se requiere del compromiso de toda la comunidad; sólo así se puede conservar y proteger el entorno natural en el que opera. Un centro pionero que, definitivamente, es un ejemplo a seguir por la industria de la nieve.  

Fuentes: