
Se bajó el telón de YETI Natural Selection Ski 2026, y lo que dejó fue una de esas competencias que resumen perfectamente la esencia del freeride: adaptación, creatividad y sangre fría en condiciones reales de montaña.
Organizar un evento en Alaska nunca es garantía de nada. Y esta edición lo dejó claro. Con solo un día restante en la ventana climática, la organización tomó una decisión clave: cambiar completamente el venue. La icónica cara “Spine Cell” en Valdez —que los riders ya habían estudiado en profundidad— quedó fuera por condiciones inestables. Una vez más, la naturaleza marcando la pauta.
Fue entonces cuando Markus Eder y Travis Rice, junto a los guías de Pulseline Adventure, encontraron una nueva zona en Girdwood. Un terreno más “rodado”, menos empinado, pero que abrió el abanico a otro tipo de esquí: menos “steep and deep” y más amplitud, estilo y creatividad.
Y ahí estuvo la clave. Como bien resumió Sam Kuch, este evento busca al esquiador más completo: alguien capaz de leer cualquier terreno, fluir y ejecutar bajo presión. Porque en NST Ski no se trata solo de bajar, sino de cómo lo haces.


Formato y nivel: sin margen de error
El formato tipo bracket —duelos directos— elevó la intensidad desde el inicio. Cada rider debía imponerse en su heat para avanzar, con solo dos bajadas en la final para definir todo. El sistema de evaluación CREDO (Creatividad, Riesgo, Ejecución, Dificultad y Fluidez) permitió ver líneas jugadas, donde incluso una caída no significaba quedar fuera de competencia si el resto de la bajada lo compensaba.
Los jueces Grete Eliassen y Sage Cattabriga-Alosa tuvieron una jornada exigente, evaluando runs que mezclaron aéreos gigantes, dobles rotaciones, trucos técnicos y líneas fluidas en un terreno difícil de leer.


Un lineup de lujo
En mujeres, la campeona defensora Manon Loschi se enfrentó a Elisabeth Gerritzen, Astrid Cheylus y la wildcard Hannah Epsteyn.
En hombres, el nivel fue igual de alto: Craig Murray, Sam Kuch, Colby Stevenson, Tanner Hall, Karl Fostvedt, Finn Bilous, Markus Eder y Jonah Williams.
Clasificatorias: adaptación total
Desde el arranque quedó claro que la jornada iba a exigir lectura fina del terreno. La nieve fresca y el relieve irregular complicaron la velocidad en los primeros descensos, pero a medida que se marcaban líneas, el nivel subió rápidamente.
Colby Stevenson abrió la jornada marcando el tono con una línea sólida y estilosa. Finn Bilous destacó con una combinación potente de trucos que lo llevó directo a la final. Markus Eder también mostró su categoría, asegurando su paso con autoridad.
En damas, la pelea fue cerrada, pero Manon Loschi se impuso gracias a una bajada fluida, técnica y bien ejecutada, avanzando a la final junto a Astrid Cheylus.
Finales: nivel mundial
La final femenina fue un duelo francés entre Astrid Cheylus y Manon Loschi. Tras una primera ronda pareja, Loschi sacó toda su experiencia en la segunda bajada, clavando un doble backflip perfecto y sumando otra sólida sección que le valió un 95. Cheylus respondió con nivel, pero un pequeño error en el aterrizaje marcó la diferencia. Resultado: Loschi se convierte en bicampeona del NST Ski.
En hombres, la final reunió a Colby Stevenson, Markus Eder, Sam Kuch y Finn Bilous, todos con opciones reales. Stevenson pegó primero con una bajada masiva, destacando un blunt 1080 de gran amplitud que terminó siendo inalcanzable. A pesar de los intentos de Bilous y Eder, nadie logró superarlo.
Resultados
Damas
- Manon Loschi
- Astrid Cheylus
- Elisabeth Gerritzen
Hombres
- Colby Stevenson
- Markus Eder
- Finn Bilous


Más que una competencia
Más allá de los resultados, esta edición dejó algo claro: el freeride moderno premia la versatilidad. Ya no se trata solo de enfrentar líneas extremas, sino de adaptarse, crear y ejecutar en cualquier escenario.
Como explicó Manon Loschi, su estrategia fue encontrar el equilibrio entre riesgo y control. Y en palabras de Colby Stevenson, este tipo de terreno abre nuevas posibilidades creativas, donde la presión pasa más por superarse a uno mismo que por la pendiente que tienes al frente.
Con un cambio de venue a última hora, condiciones desafiantes y un nivel técnico altísimo, el NST Ski 2026 no solo cumplió: dejó la vara más alta para lo que viene.
Ya estamos esperando el 2027.








